Reflexiones sobre la cuestión vasca: lo que los humanos queremos

Supongo que podré replicar, por las alusiones realizadas por el Sr. González Zorrilla , sobre mi anterior artículo “Sobre la violencia y el Estado”.

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A pesar de no ser vasco creo que tendré derecho a hablar del problema político vasco como cualquier persona del planeta tiene derecho a hablar de cualquier asunto que considere conveniente. Al fin y al cabo, son muchos los españoles que hablan y opinan, desde sus poltronas o desde sus medios de comunicación sobre Euskadi, sin haber tenido jamás la más mínima simpatía hacia Euskadi.. Por mi parte he pisado suelo vasco en repetidas ocasiones y me encanta este país. Aunque, de hecho, el estar alejado del conflicto a veces da perspectiva y permite formular argumentos más objetivos.

Mi anterior artículo no versaba únicamente sobre Euskadi, era una crítica sobre las frases de algunos políticos, periodistas o obispos que afirman que la “violencia no sirve para nada”. Queda aceptado que la violencia sí que sirve para algo, más bien para todo. Como dice el Sr. González Zorrilla el Estado español actual se fundamenta en la “legítima violencia que los estados democráticos están en disposición de ejercer…”, para que se garanticen los “derechos en libertad”. Queda claro, pues, que la violencia, cuando viene ejercida por parte del Estado, es positiva o legítima, dicen.

Bien, seguramente el Sr. González Zorrilla cree que el único garante de la defensa de los derechos es el Estado. Decenas de comunidades y culturas en el planeta (tupinambás, tamoios, yanománis, guaranís, pigmeos…) no tienen Estado burocrático constituido y no por ello se dejan de ejercer los derechos (sus derechos). El Estado es una forma más de organización social humana, no la única; de hecho se supone según Locke, Rousseau… que los ciudadanos acuerdan “libremente” asociarse bajo la tutela del Estado o la Nación (que conforman), para garantizar una mejor convivencia. Bueno, se puede cuestionar todo esto (a mí nadie me ha pedido mi opinión y me obligan a ser miembro de un Estado desde que nazco), pero no es el momento.

Además, buena parte de la ciudadanía vasca no nacionalista española (autodenominados “no nacionalistas”), nacionalista vasca, parece ser que cree conveniente separarse del Estado español para desarrollarse libremente. La correlación de fuerzas nacionalistas vascas, por un lado, y nacionalistas españolas por el otro es bastante equitativa desde hace años en Euskadi, como puede verse en la formación del parlamento autónomo vasco.
Puede ser que al Sr. González Zorrilla no le guste pero en el mundo se ejerce el derecho a la autodeterminación desde hace tiempo. Países que antes eran colonias hoy son estados (India, Argelia, Líbano…); países que antes formaban parte de la Unión Soviética hoy son estados libres (Letonia, Lituania, Estonia…); países que formaban parte de Yugoslavia hoy son independientes (Croacia, Bosnia…), también sucede lo mismo con Timor, que ha adquirido recientemente su libertad; Eslovaquia y la República Checa se separaron más o menos amistosamente… y el mundo sigue girando.

¿Por qué, pues, no puede existir un Estado vasco, o catalán donde sean estos pueblos los que legítimamente decidan sus propias leyes, derechos y principios? Simplemente porque el Estado español se niega (igual que antes se negaron los ingleses, los franceses… a separarse de sus colonias). ¿De qué tienen miedo?
Muchísimas personas desean que sea un Estado vasco el que libremente actúe con “legítima violencia” para que se garanticen sus propias leyes. ¿Qué votaron los vascos en referencia a la Constitución española?

Otro argumento del Sr. González Zorrilla es que este Estado garantiza mi libertad de expresión. Sólo faltaría. Pero, de todas maneras, esto puede ser cuestionado de varias maneras:
Primero. El derecho a la libertad de expresión no queda garantizado únicamente por este Estado, sino que existe aquí, porque hay una Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948, que supuestamente es respetada y base de los estados del planeta. Cualquier persona del planeta, incluso las personas de culturas y pueblos que no tienen Estado tienen este derecho, o deberían tenerlo. Claro que la inmensa mayoría de estas personas vive dentro de estados, porque el expansionismo de éstos las ha engullido, y unilateralmente las ha declarado miembros suyos, por ejemplo lo vemos con las culturas de la selva amazónica.

Segundo. La supuesta libertad de expresión a la que se refiere el Sr. González Zorrilla queda en entredicho cuando se cesa fulminantemente al director de Telemadrid por emitir un reportaje sobre el conflicto vasco dando libertad a todos los puntos de vista. O cuando determinadas opiniones sistemáticamente no son publicadas o publicables en el 99% de la prensa de un país autodenominado democrático, porque los medios pertenecen a determinadas empresas y determinados señores que controlan estos medios. En cambio, opiniones como la suya son frecuentes en periódicos democráticos como el ABC, La Razón, El Mundo o La Vanguardia. Y esto lo sabe cualquier persona mínimamente informada que no quiera adoptar posturas hipócritas. Tampoco se garantiza la libertad de expresión deteniendo a personas que quieren DNI vasco, ni cuando se ponen micrófonos y se hacen escuchas ilegales en sedes de asociaciones y partidos políticos (y luego se dejan la nómina en el piso los agentes policiales).

Tercero. En este Estado como saben los ciudadanos vascos igual que usted, se sigue persiguiendo a la gente por sus ideas políticas y su militancia. Ahí van unos cuantos datos que personas vascas como usted han hecho públicas referidas al año pasado:
“Casi 700 personas han sido detenidas a lo largo del 2000, dos por día de media, de las cuales 253 han sido en régimen de incomunicación por leyes “antiterrroristas”. 77 denuncias por torturas. Se han registrado 200 cargas policiales con decenas de heridos. Existen 200 puntos de control fijo en los que hubo 30.000 identificaciones. 194 encarcelados.” (Gestoras Pro-Amnistía); igualmente puede visitarse la web de Amnistía Internacional donde encontrará el informe del año pasado, donde se señala que en el Estado español se sigue torturando. Después podemos hablar de las decenas de ciudadanos vascos asesinados por grupos parapoliciales españoles durante estos años de democracia, de los “suicidados” o los que “se tiran” por la ventana desde las dependencias policiales. Y eso que el suyo no es denominado “nacionalismo excluyente”.
También este mismo año se ha condecorado al conocido torturador español Melitón Manzanas, un nazi español, y se ha indultado a dieciséis agentes policiales condenados por torturas en los tribunales españoles (consúltese la prensa del mes de febrero).

El Sr. González Zorilla aconseja que tenga cuidado con la defensa del referéndum como método de expresión popular. El referéndum es el único método conocido (si sabe algún otro me lo hace saber) a parte de la guerra abierta que hay para solucionar un conflicto político, como saben los habitantes del Quebec, de Irlanda (que lo veremos en un futuro), del Sáhara o del Timor.

Así mismo, el Sr. González Zorrilla afirma que los razonamientos expuestos en mi artículo anterior son propios “de los neonazis alemanes actuales (…) que utilizan, exacta y miméticamente, los mismos razonamientos, reflexiones y fundamentos.”

Semejante tontería cae por su propio peso. Si quiere que hablemos sobre el fascismo podemos hacerlo. El fascismo siempre se ha caracterizado por manipular a la opinión pública, ya antes los franquistas acusaban a los “rojos” de haber sido los responsables del bombardeo y destrucción de Guernika, cuando habían sido sus cómplices de la aviación nazi los que lo hicieron. De la misma manera ahora, los herederos del franquismo, acusan a todo aquel que no aboga por su sacrosanta doctrina de “fascistas”, “terroristas”, “violentos”… como antes se acusaba a la gente de izquierda de “comunistas”, “rojos” o “judeomasones”. No ha cambiado nada, sólo los términos (claro, renovarse o morir). El fascismo siempre se adueña de los términos porno que no le son propios, como señala Noam Chomsky en “Por Razones de Estado” o en “Cómo nos venden la moto”; así hoy se habla de “democracia”, “mercado libre”, “libertad de opinión” cuando quiere decirse oligarquía, privatización y control mediático. De la misma manera que antes los nazis se adueñaban de conceptos como “socialismo” para atacarlo y confundir.

El MLNV apoya y recibe el apoyo de muchas organizaciones a nivel mundial, desde el sandinismo, el zapatismo hasta las Madres de la Plaza de Mayo, que últimamente han sido perseguidos por la prensa democráctica española por sus comunicados de apoyo al MLNV, y estas señoras, Sr. González Zorrilla, sí que saben de lo que es el fascismo porque lo han sufrido en carne propia (puede visitar su página web http://www.madres.org y leer los comunicados). Deje de hacer tesis revisionistas; puede acusar al MLNV de marxismo-leninismo, quizá incluso de stalinismo pero no es muy ético por su parte confundir.

Si quiere ver iluminados hablemos de monarquías que subsisten en pleno siglo XXI, si quiere hablar de razas hablemos del franquismo, si quiere hablar de banderas e himnos hablemos de los símbolos que también posee el Estado español, si quiere hablar de fascismo, hablemos de la Iglesia y el apoyo que ha dado tradicionalmente a la extrema derecha, franquistas o nazis. O hablemos de personajes como Fraga o Martín Villa que aún se mueven libremente por ahí. O hablemos del Opus Dei, o de los Caballeros de Cristo Rey y la justicia.

PD.- Soy consciente que no hablo en nombre de la humanidad, de la misma manera que el SR. González Zorrilla no habla en nombre de todos/as los vascos/as, y parece que quiere hacerlo.