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La política no existe, se inventa todos los
días. Y Metapolítica significa eso: construir la política como
un espacio público. Ahora mismo, con este breve texto, hacemos
política, porque la política es discurso y es acción, y siempre
ha sido eso, contra los que nos han secuestrado la política, es
decir, contra esos que se consideran los representantes del
"espíritu público". En realidad porque no hay política.
En este punto de vista, la invención política supone hacerse
cargo de la democracia realmente existente, del principio
capital de la modernidad, que es el autogobierno. En otras
palabras, la política es un referente simbólico, un referente
que se construye teóricamente, y para eso es necesario un
soporte de carácter ilustrado, es decir, de carácter público.
Dicho de otro modo: hay que salir a la calle para defender la
razón. Hay que salir con una revista, atreverse a pensar y a
perder el miedo, a defender la razón o, dicho de otro modo, las
razones públicas.
La fundación de una revista ya es un acto político, un acto
público. En este sentido, si tan sólo tuviéramos un lector
solitario estaríamos dispuestos a hablar con él y a hacer
política. Y es el estado más justo, no necesitamos más. Eso es
importante porque el primer objetivo de Metapolítica es
impresionar con la palabra pública a las instituciones.
Aparentemente, los más fuertes ya están distribuidos por cientos
de miles, para qué dar nombres. El poder que tiene la base en
estos momentos en el mundo entero no lo tiene ningún gobierno,
no tiene legitimidad. En este punto hay que considerar que
política es fundamentalmente discurso, no despreciamos nuestra
política. Para quién quiera hacer una ecuación de segundo grado
sobre los discursos políticos, una ecuación sobre los referentes
políticos en México y en el mundo, existe una revista que se
llama Metapolítica. Esto significa que se está haciendo
política, se está creando política, y poco nos importa que esto
pueda ser un referente de las agencias de sustentación política
actuales en el mundo. Entre otras cosas porque partimos de que
esas agencias de sustentación política están con las vergüenzas
al aire.
Esta es una revista que pretende reflexionar sobre eso que se
llama el "movimiento ciudadano", la iniciativa ciudadana, o el
uso de organizaciones no gubernamentales. Eso que, en
definitiva, hace un individuo cuando se rebela ante el poder de
la fuerza. Porque eso no es poder, es fuerza. El poder se genera
sólo de una manera: comunicativamente. Como dijo Hannah Arendt,
es lo que propicia que, en cada momento, nosotros podamos llegar
a un acuerdo. Es el genuino poder, lo otro es fuerza. En este
punto resulta sintomático que los gobiernos despóticos o los
gobiernos formalmente democráticos se encuentren asustados ante
el recuerdo crítico del pasado, o simplemente ante la
desobediencia civil de uno solo frente al poder de la fuerza. En
nuestra opinión ese poder es débil, se resquebraja.
Esta revista, Metapolítica, ya esta haciendo política y abre una
brecha en el sistema tecnocrático, en el sistema burocrático o,
si se prefiere, en el sistema vulgarmente institucional, y da
igual que la institución se llame de izquierda o de derecha. Lo
importante es que la institución, la Metapolítica, es un brecha,
una abertura en las instituciones, es la introducción de aire
fresco. En absoluto Metapolítica es una revista de carácter "contrainstitucional"
o de un institucionalismo afirmativo. Como su propio nombre lo
indica, Metapolítica se sitúa en ese limite o, dicho de otro
modo, cree en la institución política, cree que la política se
construye permanentemente. Es decir, nadie piense que esta es
una revista de carácter ácrata de principios de siglo. El
anarquismo de hoy es de otro tipo. El anarquismo sabe hoy que
existe el Estado y que existe la sociedad civil. Sería una
ingenuidad de todo aquél que hoy hace teoría pensar que hay que
estar al margen de las instituciones; por el contrario, se trata
de crear institución. Y la primera institución es la publicidad,
la esfera pública política. Por tanto, queremos recordar con la
palabra pública a nuestros gobernantes, a nuestros
representantes –que no se representan ni ellos mismos– que
queremos hacer política en serio. Dicho de otro modo: queremos
transitar los espacios políticos de manera permanente y, además,
decir que el poder se genera comunicativamente, o mejor dicho,
que el poder se genera horizontalmente a través del conflicto de
los que pueblan las sociedades, que son los individuos, que cada
uno es hijo de un padre, de una madre, de una familia, que
procedemos de las más distintas tradiciones, por tanto, ese
poder es siempre conflictivo y siempre horizontal.
El poder concebido siempre de modo vertical, como nos enseñó
cierto pensamiento, o cierto saber sobre lo político, que
técnicamente destruyó la política o destruyó la posibilidad de
construir bienes en común, no un bien sino bienes en común, es
el objetivo último que está en la base de Metapolítica: crear un
imaginario colectivo. La creación de un imaginario colectivo ha
de servirnos no solamente para darnos ánimo a nosotros mismos, a
los conciudadanos, es decir, es una tarea verdaderamente
compleja llena de vida, o sea, ejercer y concluir la posibilidad
que tenemos cada uno de nosotros de convencernos unos a otros,
sino que ese imaginario colectivo no sea una utopía, no sea un
símbolo vacío, sino una fórmula que nos permita analizar lo que
está sucediendo en la "democracia" existente. La vida pública se
construye sobre el conflicto y no sobre la semejanza. Por tanto,
Metapolítica es una invitación a la palabra pública. |