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Su
crítica de la filosofía idealista, primera agencia suministradora
de los filosofemas de la modernidad, muestra la fortaleza
intelectual y moral de la tradición grecorromana y católica, aún
por desarrollar en el mundo moderno, en la que parece instalarse
definitivamente María Zambrano. Su filosofía, su especial manera
de ubicar el pensamiento español en el mundo, es una manera de
universalizar otras “filosofías”, de plantarle cara al
imperialismo cultural ejercido por el idealismo alemán durante más
de tres siglos. Combatir, en suma, filosóficamente, o sea sin
piedad, la reducción de la filosofía a un método de
conocimiento del mundo es el primer objetivo del pensamiento de
María Zambrano.
Lejos,
muy lejos, de ser método, la filosofía es vida o no es. Por lo
tanto, resulta imposible separar vida y pensamiento en la obra de
María Zambrano. Por lo tanto, resulta atrabiliario, y fuera de
sitio, interpretar su “pensamiento” como una “introducción”, un
método, o una suerte de a priori, desde el que poder
explicar la vida. Por lo tanto, es un despropósito, una salvajada
intelectual, decir que la obra de María Zambrano es una manera de
totalizar el mundo “a través del método de la razón poética como
razón práctica”. Imposible hablar del pensamiento de María
Zambrano —no importa ahora si éste halla su mejor síntesis en las
nociones de “razón poética”, o “pensar vivificante”, o “razón en
la sombra”, o “palabra liberada del lenguaje”, o “palabra
perdida”, o “lluvia de la aurora”, o, sencillamente, “pensamiento
del rocío”— al margen de su específica circunstancia histórica y
vital. Y, por lo tanto, quienes persisten obstinadamente por
ejercer de policías de la obra de María Zambrano, de “liberadores”
de su pensamiento de sus circunstancias históricas e ideológicas,
y de sus tradiciones hispánicas y clásicas, e incluso de sus
matrices orteguianas, demuestran sobradamente su incapacidad, su
gran incultura, para comprender tanto a la pensadora española como
a su circunstancia. Olvidan por un prejuicio, o quizá por un
sectarismo guerracivilista, el genial filosofema de Ortega y
Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no
me salvo yo.”
continua...
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