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“El problema de España” en María Zambrano

AIMER GRANADOS GARCÍA

 

María Zambrano logra explicar la llegada del fascismo a la Península, enmarcándolo dentro de una España tradicional que desde siglos atrás había arrastrado el lastre de problemas añejos. Asimismo, dentro de una posición de compromiso y lucha ideológica frente a la nueva situación española de 1939, Zambrano destaca, en perspectiva histórica, el papel desempeñado por los intelectuales españoles en el drama español.

Desde la segunda mitad del siglo XIX, tal vez antes, y hasta las primeras décadas del siglo pasado, en el pensamiento español fue lugar común que muchos intelectuales hablaran de “el problema de España”. Efectivamente, desde la generación del 98, tal vez desde la generación de 1880, pasando por la generación de 1914 y hasta la de 1927, hay una constante preocupación en la intelectualidad por los destinos de España como nación. Además, el llamado “problema de España”, ha sido uno de los temas centrales en la historiografía española. Como se muestra más adelante, recientemente una vertiente de esta historiografía ha empezado a revisar este aspecto de la historia española, para señalar al menos tres aspectos: que “el problema de España” no era tan singular de España, sino que abarcaba a otros países europeos; segundo, que en buena parte “el problema de España” había sido un mito creado por liberales y conservadores a lo largo del siglo XIX; y tercero, para afirmar que había la necesidad de revisar las fuentes, métodos y conceptos con los cuales tradicionalmente se había estudiado “el problema de España”, pues a partir de esta labor revisionista se podían hacer nuevos planteamientos.   

VISIONES Y REVISIONISMO EN RELACIÓN CON

“EL PROBLEMA DE ESPAÑA” 

Dependiendo de la coyuntura y del autor, “el problema de España” ha tenido diferentes matices y vertientes y, además, ha sido éste uno de los problemas centrales de investigación en la historiografía española. Parece ser que son algunos de los integrantes de la generación del 98 los primeros en sistematizar y divulgar ampliamente los problemas centrales de “el problema de España”.[3] La decepción de la sociedad española en su conjunto frente a la pérdida de las colonias de ultramar hizo que de allí se derivaran una serie de estudios en torno a una literatura que se ha dado en llamar regeneracionista uno de cuyos aspectos fue recrear constantemente “el problema de España”. Sin embargo, hay que decir que antes de estos textos ya otros autores habían reflexionado sobre ello, por ejemplo, Lucas Mallada, Los males de la patria (1890); Miguel de Unamuno, En torno al casticismo (1895) y Ángel Ganivet, Idearium español (1896).

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