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En enero de 1939, María Zambrano atravesó la frontera
francesa. Era el comienzo de un exilio que duraría más de
cuarenta años. María Zambrano y su marido, el historiador
Alfonso Rodríguez Aldave, se instalaron durante unas semanas en
París, donde esperaron el resultado de las gestiones que habían
emprendido para trasladarse a México, parece que por mediación
del poeta novecentista León Felipe, con el que les unía una gran
amistad.
Éste había formado parte desde febrero de 1938 —junto con
Zambrano y Rodríguez Aldave— de la junta directiva de la Unión
Iberoamericana, organismo dedicado a promover las relaciones
culturales con los países latinoamericanos, que editaba la
Revista de las Españas.
Parece que la Casa de España ya se había interesado por María
Zambrano tras su regreso de su azaroso viaje a Chile. |
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La joven filósofa malagueña gozaba de un relativo prestigio
tanto a causa de su obra como de su actividad propagandística
a favor de la causa republicana. No es por ello extraño que el
20 de febrero de 1939, la Casa de España en México enviara al
embajador mexicano en París, Narciso Bassols, un giro
telegráfico de 300 dólares para sufragar el traslado de María
Zambrano y de su marido hasta México, donde la filósofa se
incorporaría a las actividades de la Casa de España.
La Casa de España en México había sido
originalmente una iniciativa de Daniel Cosío Villegas para
atraer a México a destacados científicos e intelectuales
españoles, a quienes el conflicto civil impedía desarrollar
sus actividades con normalidad. Originalmente, el proyecto de
Cosío Villegas iba encaminado a acoger a estas personalidades
durante un breve periodo de tiempo, en tanto las autoridades
republicanas conseguían retomar el control de la situación.
Este proyecto encontró eco en el presidente del Banco de
México, Luis Montes de Oca, quien convenció a Lázaro Cárdenas
de la viabilidad de la propuesta. La idea cobraría forma en
agosto de 1938 con la creación de la Casa de España en México.
Para entonces, el desarrollo de la Guerra Civil Española había
convertido la estancia de estos intelectuales y científicos en
definitiva. La creación de este organismo permitió la llegada
de un primer contingente de refugiados de carácter selectivo,
que antecedió en unos meses al gran movimiento migratorio
hacia México producido por la caída de la Segunda República.
continua...
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