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El no ser de la palabra. Filosofía y poesía en
María Zambrano
ROBERTO SÁNCHEZ BENÍTEZ
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La poesía, para María Zambrano, mantiene la memoria de nuestras
desgracias, pero además nos hace simpatizar con lo que nos hemos
prohibido, con todo lo que hemos arrojado de nuestra alma, con las
pasiones de cuya tiranía nos había liberado la razón. |
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El poeta original es un oráculo
María Zambrano
La
preocupación por encontrar un sentido múltiple, y único a la
vez, de la palabra, sus raíces ocultas que velan y desvelan un
misterio profundo, fue constante en María Zambrano.
Se trata de la búsqueda de una palabra que no dejaría de
remontarse a los orígenes de todo lenguaje y que sólo puede, en
consecuencia, presentarse como un “balbucear”, un “leve eco del
corazón”. |
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Palabra que sería la razón de todas las cosas, esencia de
la realidad, de tal manera que lo que revele no puede ser
sino lo que la constituye. Palabra que sólo puede ser un
débil reflejo transitorio de lo que son las cosas, de su
ser profundo armónico con el universo. Más aún, esta
palabra inencontrable, pues de lo que se trata es de una
fuga permanente, remite a lo porvenir, a lo que
tímidamente se anuncia bajo la forma de los sueños,
ilusiones, fantasías, poesía vuelta carne insegura y
anclada en su tiempo de correspondencias múltiples.
Palabra y poesía del secreto que surgen de la ausencia,
que intenta recobrar lo que nos arrebata la presencia con
su contundente realidad, lo que la misma presencia
clausura con su existir. Poesía de lo posible, de la
retirada, del recuerdo de lo que ya no es o de lo que no
ha podido ser. Memoria de lo no acontecido.
continua...
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