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¿Qué papel juega hoy la idea de
“emancipación” en los movimientos sociales?, ¿se puede
reivindicar todavía la figura del “sujeto revolucionario”
tan socorrida en el pasado por la izquierda?, ¿en qué
términos?, ¿qué valor puede tener hoy hablar de políticas
del sujeto en clave emancipadora?, ¿qué opina el marxismo
posestructuralista o la izquierda posmarxista sobre el
sujeto político y sus luchas de clase?, ¿quiénes son los
adversarios y quiénes los aliados en la era de la
globalización?, ¿quiénes son los nuevos sujetos de la
política?
Metapolítica es una publicación
más próxima a las ideas liberales y democráticas que a las
colectivistas o estatistas. Quienes colaboramos en ella y
quienes la hacemos creemos firmemente en la doctrina de los
derechos y las libertades individuales, y defendemos la
democracia liberal tanto como forma de gobierno como forma
de vida, es decir, de sociedad. Es en este horizonte donde
creemos que puede florecer el debate público y la
construcción de valores que orienten y llenen de sentido a
la política. Pero Metapolítica es también una revista
plural que no le teme a la discusión, que ha abierto sus
páginas a los autores y las corrientes más disímbolas, a
condición de que aporten ideas y argumentos bien construidos
y arrojen luces para entender mejor nuestro entorno. No
siempre coincidiremos, pero no por ello clausuraremos a
priori la posibilidad del debate. Es por ello que en
este número hemos invitado a voces muy reconocidas de la
izquierda posmarxista para hablar de sí misma, para exponer
su idea actual del sujeto político y sus posibilidades de
emancipación.
De entrada reconocemos en
Metapolítica que los muchos rezagos sociales y
económicos en los países en desarrollo y las grandes
asimetrías que guardan con los países desarrollados son el
mejor caldo de cultivo de ideas radicales de emancipación y
liberación, pero no por ello podemos dejar de advertir la
vena totalitaria que subyace en muchas de ellas y en cuyo
nombre se han realizado temibles atropellos contra la
humanidad y las libertades esenciales. Pero como siempre, el
lector tiene la mejor opinión.
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