Un nuevo concepto ocupa la atención de los estudiosos de la democracia: “calidad de la democracia”. Metapolítica, fiel a su costumbre de introducir los debates más recientes del pensamiento político, presenta por primera vez en Hispanoamérica un Dossier con las contribuciones de los principales animadores de esta propuesta, todos prestigiados politólogos a nivel mundial. El gran interés suscitado por el concepto de calidad de la democracia y los debates teóricos que lo acompañan desde su incorporación al lenguaje científico hace apenas unos cuantos años sólo es equiparable al que alcanzaron en su momento conceptos como “sistema político”, “poliarquía” o “transición democrática”.

En una primera aproximación, por calidad de la democracia se alude a un conjunto de condiciones mínimas en presencia de las cuales es posible evaluar qué tan buena es una democracia en los hechos. Entre estos criterios destacan el gobierno de la ley (rule of law), la rendición de cuentas (accountability), la reciprocidad (responsiveness), y qué tanto la democracia en cuestión se aproxima en los hechos a los ideales de libertad e igualdad inherentes a la propia democracia. Por extensión, una democracia de calidad o buena es aquella que presenta una estructura institucional estable que hace posible la libertad e igualdad de los ciudadanos mediante el funcionamiento legítimo y correcto de sus instituciones y mecanismos. 

Los autores que se dan cita en estas páginas ofrecen una serie de definiciones y criterios metodológicos con el propósito de avanzar en la investigación empírica y rigurosa de la calidad democrática. Los lectores se percatarán inmediatamente que dichos desarrollos se encuentran aún en una fase preliminar y tentativa, pero que ya prefiguran un camino para las investigaciones por venir. Y si bien es cierto que el potencial explicativo de esta nueva noción para estudiar la democracia ya se ha dejado sentir en la gran cantidad de autores y estudios que la refieren, lo que hace suponer que en poco tiempo alcanzará gran popularidad, deben advertirse también desde ahora sus inconsistencias y límites. Por lo pronto, al recurrir a criterios normativos y prescriptivos para examinar la democracia, se  ponen en entredicho las pretensiones empíricas y avalorativas que desde siempre ha cultivado obsesivamente la ciencia política.