Israel, la cultura israelí y las Altas Fiestas

Las Altas Fiestas son las conmemoraciones más religiosas del calendario hebreo. Sin embargo, en el Estado de Israel, donde se plasmó la visión de una sociedad judía cimentada en lo nacional, ellas siguen siendo un pilar de la identidad civil. Reflexiones sobre una contradicción cotidiana.

Al acercarnos a esta época del año, también en Israel comenzamos a preguntarnos, ¿qué es Rosh Hashaná? ¿Qué es Iom Kipur? ¿Ayunaré este año o no? ¿Con quién pasaremos las Fiestas? ¿Quién llevará el guefilte fish? Si pensamos en todos los aspectos posibles para entender el significado de estas Fiestas llegamos a la conclusión que de todas las que nos ofrece el calendario hebreo son las únicas en las cuales no hay un evento porno histórico por el que estamos festejando como Pésaj, ni simbología heroica como Januca, ni nos invita a celebrar a religiosos y laicos juntos, como Purim.

Estas Fiestas parecerían ser únicamente religiosas ¿Es esto verdad? ¿Qué tienen de israelí los Iamim Noraím (Días Terribles)? ¿Es lo mismo Rosh Hashaná en Israel que fuera de él? ¿Es importante la existencia de Israel para el cumplimiento de las Altas Fiestas? ¿Qué le ofrecen estas Fiestas a laicos y a aquellas personas no identificadas con la religión?

Para contestar estas interesantes preguntas entrevisté a cuatro personas de distintas áreas: al Profesor Israel Levín, uno de los fundadores del Movimiento Conservador en Israel y de la comunidad Conservadora de la Givá Tzorfatit en Jerusalem, ex Director del Beit Midrash del movimiento y creador del programa de escuelas TALI. Actualmente es profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalem del departamento de arqueología y presidente de la Comisión Directiva del Beit Midrash conservador; a la Dra. Yael Orvietto, profesora e investigadora del Holocausto, en el al Instituto de Judaísmo Contemporáneo de la Universidad Hebrea, a Rhona Saidelman, nacida en Canadá, residente en el país desde hace 9 años, que realiza en estos momentos su doctorado en la Universidad de Ben Gurión y por último a Agnes Arbeli, nacida en Hungría, ocho años en el país, estudiante.

Definiendo las Altas Fiestas

Para muchos la pregunta de qué son las Altas Fiestas parece obvia; sin embargo encontraremos que no siempre esta pregunta se responde de la misma manera.

Según el Profesor Levin, Rosh Hashaná es “el comienzo de una época, de los Iamim Noraím, son ‘Fiestas’ centrales para el pueblo judío, es época de balance y de evaluación de la escala de valores de cada uno”. Tanto Rhona como Yael exponen una significación semejante mientras que Agnes afirma: “Para mí es momento de ‘familiología’ y de líos familiares. Aunque me gustan las Fiestas por el hecho de juntarnos todos no me gusta lo que hay alrededor, las discusiones…” Sin embargo, aclara Arbeli que “lo que me pasa con Iom Kipur es diferente, es justamente ese día el que me atrae hacia la religión, quiero ayunar e ir a la sinagoga”.

Rhona: “Periodicidad, para mí implica una renovación y la aparición de nuevas posibilidades. Puedo pensar en errores que cometí y…esto es como en Iom Kipur, puedo corregir y limpiar”.

Las Altas Fiestas están relacionadas con dos aspectos fundamentales, por un lado encontramos el tema del balance personal y del perdón. “Si la idea es que Dios nos perdona -dice Orvietto- eso quiere decir que uno también puede perdonar a los demás pero sin antes perdonarse a uno mismo, esa es la grandeza de la Fiesta”. Por el otro, existe una nueva posibilidad de reunirse con los seres queridos. Según el Profesor Levin, la posibilidad dada por estas Fiestas va mucho más allá de esto: “Al no haber un aspecto heroico o histórico en estas fiestas lo que se nos ofrece es otra cosa, es el aspecto individual y el aspecto universal. Dios creó el mundo y el balance se puede realizar también a nivel social, del país”. Según él, el movimiento conservador brinda esa posibilidad, la de interpretar y utilizar aspectos del balance para hacernos preguntas que tienen que ver con la vida moderna. “Por ejemplo -dice Levin- la interpretación del sonido del Shofar, este sonido puede representar el quejido y la preocupación de una madre, tanto judía como palestina, que han perdido a sus hijos, o la de un padre que no tiene qué darle de comer a sus hijos o que no le pagan el sueldo hace varios meses, esta interpretación no la vas a encontrar en la ortodoxia”.

Al preguntarle qué de todo lo que nos ofrecen las Fiestas es religioso y qué es cultural, dice Levin que si bien no hay una posibilidad en su vida personal de separar entre lo religioso y su forma de vida, sí se puede tomar esa búsqueda para mejorar a nivel moral sin necesidad de ser creyente. Por su parte, Orvietto, que declara ser ella misma religiosa, aclara que “todo es cultural, el problema está en la división entre religioso y laico, todo es parte de la tradición del pueblo, el problema está en que se deja todo en manos de los religiosos”. Según Agnes, lo religioso está mezclado con lo israelí, el ejemplo que da es el del calendario hebreo que es él el que se renueva. “Es el calendario oficial en todas las áreas en Israel, esto no es diferente al Shabat en Israel o a comer comida casher en Israel”.