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¿Cómo hablar de “mujer” y de “cuerpo femenino” en el México
actual sin abordar los trágicos eventos de Juárez? Frente a
la negligencia de las autoridades y la apatía generalizada,
¿cómo no aprovechar las características del performance para
denunciar estos incidentes desde y en el propio cuerpo
femenino?
Con el performance Mientras dormíamos (el caso Juárez)
busco registrar los funestos asesinatos y comentar la
permisividad que subsiste en México en lo que toca a la
violencia contra las mujeres. La obra está centrada en los
homicidios de cincuenta mujeres con nombre y apellido, con
la intención de dejar atrás términos genéricos y abstractos
como “las mujeres de Juárez”.
En el performance, utilizo mi cuerpo como un mapa simbólico
que documenta y narra la violencia en esos cincuenta casos,
partiendo de reportes recopilados por organizaciones civiles
encontrados en la red. La pieza se centra en reproducir en
mi propio cuerpo, con un plumón quirúrgico y mientras estoy
sentada en una plancha de morgue, los golpes, cortadas y
balazos que cada una de estas mujeres sufrió. Así, mi cuerpo
se transforma en un vehículo de representación de la
violencia hacia las mujeres en Ciudad Juárez, hoy
aparentemente institucionalizada.
Esta obra es apenas una denuncia entre muchas otras sobre un
hecho que debería preocuparnos a todos. La indolencia de las
autoridades locales y federales es apabullante y la
indiferencia, inaceptable. Los sucesos de Juárez nos
recuerdan lúgubremente que es imposible seguir postergando
en nuestro país las discusiones políticas y legales
relacionadas con el género, entre muchas otras.
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