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Mientras dormíamos

LORENA WOLFFER*

 

A partir del cuerpo, el performance examina, rescribe y cuestiona los códigos culturales predominantes. Es decir, no funciona meramente como un medio “artístico” sino como un método de conocimiento de nuestras prácticas históricas, sociales y culturales.

Por su enfoque en y desde el cuerpo, ofrece la posibilidad de establecer un intercambio único e inmediato entre ejecutante y público, de crear imágenes sincréticas que permanecen en la memoria colectiva. Esta fabulación valida al performance como una conversación que continúa ya sin la presencia del artista, y quizás por ello muchos lo concebimos como un formato idóneo para subvertir e interrogar el estado asimétrico de las relaciones de poder que regulan nuestro escenario social.

Mediante la investigación de las complejas formas en que la sociedad construye nuestras nociones del cuerpo femenino, la feminidad y la sexualidad, mi obra de performance se ha basado en "reconstruir" mi propio cuerpo como un receptáculo metafórico de información política y social codificada.

 Por esta razón, sentí la necesidad de crear un performance sobre los homicidios de más de trescientas mujeres en Ciudad Juárez, con el fin de explorar las implicaciones de este dramático suceso en la sociedad mexicana.

 
 

¿Cómo hablar de “mujer” y de “cuerpo femenino” en el México actual sin abordar los trágicos eventos de Juárez? Frente a la negligencia de las autoridades y la apatía generalizada, ¿cómo no aprovechar las características del performance para denunciar estos incidentes desde y en el propio cuerpo femenino?

Con el performance Mientras dormíamos (el caso Juárez) busco registrar los funestos asesinatos y comentar la permisividad que subsiste en México en lo que toca a la violencia contra las mujeres. La obra está centrada en los homicidios de cincuenta mujeres con nombre y apellido, con la intención de dejar atrás términos genéricos y abstractos como “las mujeres de Juárez”.

En el performance, utilizo mi cuerpo como un mapa simbólico que documenta y narra la violencia en esos cincuenta casos, partiendo de reportes recopilados por organizaciones civiles encontrados en la red. La pieza se centra en reproducir en mi propio cuerpo, con un plumón quirúrgico y mientras estoy sentada en una plancha de morgue, los golpes, cortadas y balazos que cada una de estas mujeres sufrió. Así, mi cuerpo se transforma en un vehículo de representación de la violencia hacia las mujeres en Ciudad Juárez, hoy aparentemente institucionalizada.

Esta obra es apenas una denuncia entre muchas otras sobre un hecho que debería preocuparnos a todos. La indolencia de las autoridades locales y federales es apabullante y la indiferencia, inaceptable. Los sucesos de Juárez nos recuerdan lúgubremente que es imposible seguir postergando en nuestro país las discusiones políticas y legales relacionadas con el género, entre muchas otras.

 

 

 


* Artista del Performance.