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Ni los científicos
sociales ni los filósofos de la ciencia han sido capaces de
alentar una discusión de altura sobre los problemas
epistemológicos derivados del quehacer científico. Hoy, al
igual que en el pasado, han sido nuevamente las ciencias
exactas las que han introducido elementos originales al
respecto marcando la pauta sobre el significado del
conocimiento. En efecto, se debe a un conjunto de físicos,
biólogos, matemáticos, etcétera, el haber reintroducido con
elementos novedosos la cuestión epistemológica como itinerario
fundamental de cualquier búsqueda científica. Sin asomo de
dudas, estos científicos han propiciado una auténtica
revolución copernicana que modifica de raíz nuestros
presupuestos largamente asumidos sobre la naturaleza y los
alcances del conocimiento científico.
El nombre con el que se conoce esta propuesta
epistemológica surgida del genio de dos grandes científicos,
Heinz von Foerster y Ernst von Glaserfeld, es el de
"constructivismo radical". Con esta denominación querían
significar ante todo que: a) el conocimiento no se
recibe pasivamente, ni a través de los sentidos, ni por medio
de la comunicación, sino que es construido activamente
por el sujeto cognoscente; y b) la función de la
cognición no es adaptativa y sirve a la organización del mundo
experimental del sujeto, no al descubrimiento de una realidad
ontológica objetiva. |