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La historia de los
partidos es en sí misma una historia de paradojas que bien
pueden ayudar a caracterizar al último cuarto del siglo XX:
por un lado, la gran mayoría de los procesos de transición que
se han dado en este período, que partieron de dictaduras y
autoritarismos y su transformación tiene como punto de llegada
la democracia, tienen como objetivo, a veces único, la
formación de un sistema de partidos políticos en competencia;
por el otro, este sistema de partidos se distingue a su vez
por la crisis institucional en la que han entrado tanto los
partidos nuevos como los consolidados. La crisis de los
partidos es tan profunda que cuestiona los principios
electorales, la naturaleza del sistema representativo y casi
todas las formas de participación de la ciudadanía. En un
momento histórico en el que una de las pocas certezas que
existen es la superioridad de la democracia por encima de
cualquier otra forma de gobierno nos preguntamos si los
partidos políticos tienen futuro. Desde la teoría política
estamos en cierta medida obligados a preguntarnos acerca del
origen de estas múltiples contradicciones. Este número de
Metapolítica responde a estas inquietudes y refleja la
complejidad del problema. |